Ejerces más influencia de lo que supones

¿Alguna vez ha estudiado a las diferentes mujeres en la Biblia? Hay varias. Y cada vez que las estudio, me recuerdan un patrón en común. En la vida de cada mujer, hay un tema que fluye en las páginas de sus historias; una cosa que todos estos personajes femeninos de la Biblia que conocemos tan bien tienen en común: la influencia. Elige a una mujer en las Escrituras que sea conocida por algo y encontrarás que fue una mujer de influencia.

Piensa en Débora (Jueces 4–5). Ella animó a un líder militar a actuar fielmente cuando quería escapar de un problema. Lo exhortó a que confiara en el Señor ante dificultades abrumadoras. Débora era una verdadera líder. Nunca se atribuyó el éxito; de hecho, señaló las fortalezas de todos los demás. Influencia.

¿Qué se puede decir de Ester (Ester 4–-8)? Fue colocada en un palacio pagano para poder influir sobre un rey para evitar que su pueblo desapareciera étnicamente. No hay intervención militar. No hay revolución. Solo una mujer sometida a Dios. Influencia. ¿Y su antecesora, Vasti? Ella fue destronada después de negarse abiertamente a la petición del rey. ¿Por qué? Porque incluso los políticos paganos sabían que las mujeres tenían influencia.

No te olvides de Abigail (¡mi favorita!). Ella era la imagen de la gracia bajo fuego, desactivando el temperamento de un futuro rey e interviniendo en lo que habría sido un conflicto fuera de control (1 Sam. 25). Perspicaz e inteligente, habló con sabiduría, diplomacia y habilidad. Influencia.

Pero no todo es buena influencia.

Sara (Gen. 16) convenció a su esposo, Abram, de cumplir la promesa de Dios a su manera, en lugar de esperar que Él obrara. Influencia.

¿Recuerdas a Jezabel? Ella influyó en su esposo Acab para que tratara traicioneramente con un terrateniente y la nación de Israel para servir a los dioses paganos de las naciones vecinas (1 Reyes 19; 21). Influencia.

Y todo comenzó con Eva: ella hizo que su esposo Adán hiciera lo único que él sabía que no debía hacer, convenciéndolo de que desobedeciera al Señor (Gen. 3). Influencia.

Evodia y Síntique deben de haber tenido personalidades fuertes para que Pablo les diga que se lleven bien. Al parecer, su palabrería estaba causando algunos problemas serios en la iglesia de Filipos (Fil. 4: 2). Mm… Influencia.

Y luego está Míriam. Ella influyó en todas las mujeres de Israel para celebrar su liberación después de cruzar el Mar Rojo. Todas siguieron su ejemplo (Ex. 15). Pero luego ayudó a instigar una rebelión contra su hermano Moisés, acerca de quién iba a estar a cargo (Núm. 12). Por eso, Dios la castigó con lepra, impidiendo que toda la nación avanzara. (Felizmente, la recuerdan con una nota positiva; consulta Miqueas 6:4. ¿No te alegra que no nos conozcan por nuestros peores momentos?) Las palabras de María tuvieron importantes consecuencias. Ella fue definitivamente una mujer de influencia.

Estas mujeres tampoco estaban necesariamente en una gran posición de poder ni eran financieramente ricas. Solo usaron su influencia allí donde estaban.

La mujer junto el pozo, en Juan 4, pasó de esconder su pasado a usarlo como introducción para contarle a toda la ciudad sobre Jesús; todo porque conoció al Mesías. ¡Gran influencia!

Priscila fue arrancada de su hogar en Roma y comenzó de nuevo en Corinto, pero eso no le impidió instruir a un joven predicador llamado Apolos (Hechos 18). Influencia.

Estas eran mujeres comunes y corrientes. Al igual que nosotras, tal vez no sentían que tenían vidas particularmente extraordinarias. Pero todas ellas tuvieron influencia. La pregunta es cómo eligieron usarla.

Tal vez te encuentres en medio de un conflicto interpersonal, como Abigail, o desanimada por la falta de acción llena de fe, como Débora. O quizá estás comenzando de nuevo en una nueva ciudad, nueva escuela o nuevo ministerio, como Priscila. Tal vez te sientas atrapada en un escenario que parece increíblemente irredimible como Ester. O quizá has experimentado al Mesías, como la mujer junto el pozo, y estás lista para comenzar a contarle a la gente que te rodea.

Quien quiera que seas, donde quiera que estés, eres una mujer de influencia. Y la pregunta para ti y para mí es: ¿Cómo la usaremos?


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