El esposo (novio) perfecto

Según una publicación del 2018 en el blog weddingwire.com, el 14 de febrero es el segundo día más popular para las propuestas de matrimonio, precedido por el 25 de diciembre.

El mes de febrero se ha comercializado como el mes del amor. Aún no termina la época navideña y ya se comienzan a ver corazones rojos en las tiendas.

Por un lado, las parejas, ya sean matrimonios o novios, celebran su amor. Mientras que por otro, las solteras, las viudas, las casadas y las divorciadas sufren en voz alta o en silencio su deseo de que un hombre las ame.

Pero la realidad es que no todas las mujeres que hacen regalos extravagantes o intercambian algún detalle con sus parejas están exentas de este sufrimiento. Muchas aparentan ser muy felices públicamente, pero a puerta cerrada, sufren como cualquier otra que también se siente desamparada.

La Palabra, en el libro de Oseas, nos estampa la maravillosa figura de Dios como el esposo perfecto. El matrimonio de Oseas y Gomer es un retrato de la fidelidad de Dios hacia Su pueblo y del constante adulterio espiritual por parte de Israel. Este pueblo vivía en un ciclo constante de obediencia y desobediencia a Dios, consecuencias y castigo, arrepentimiento y perdón.

En el capítulo 2 de Oseas, Dios comenzó expresando toda Su ira en contra de Su pueblo por su constante adulterio espiritual, pero de repente, a partir del versículo 14, hace un giro y comienza a expresarles Su perfecto amor hacia ellos, no porque lo merecieran, sino porque Él es amor. En los siguientes versículos, se observan las demostraciones de amor de este Esposo perfecto.

Oseas 2:14-16, 19-20

14 «Pero luego volveré a conquistarla.

La llevaré al desierto

y allí le hablaré tiernamente.

15 Le devolveré sus viñedos

y convertiré el valle de la Aflicción en una puerta de esperanza.

Allí se me entregará

como lo hizo hace mucho tiempo cuando era joven,

cuando la liberé de su esclavitud en Egipto.

16 Al llegar ese día —dice el Señor—,

me llamarás “esposo mío”

en vez de “mi señor”.

19 Te haré mi esposa para siempre,

mostrándote rectitud y justicia,

amor inagotable y compasión.

20 Te seré fiel y te haré mía

y por fin me conocerás como el Señor.

  •      Un esposo que hace todo lo posible para atraer a su infiel esposa– (v.14).
  •      Un esposo que devuelve la seguridad, quita la pena y otorga esperanza– (v.15).
  •      Un esposo que olvida la transgresión y devuelve los derechos sin reproches– (v.16).
  •      Un esposo recto, justo, de un amor que no se acaba y compasivo– (v.19).
  •      Un esposo fiel– (v. 20).

Es inevitable vernos retratadas en el pueblo de Israel. Cada día desobedecemos con nuestro pecado; hacemos ídolos del teléfono, los hijos, los estudios, la iglesia, la familia, la televisión, las novelas, el esposo, el novio, el perro, etc. En ocasiones, nos convencemos de pecado, pedimos perdón, y continuamos con el ciclo. Nosotras somos Israel, las esposas imperfectas de un esposo perfecto.

Pero el sufrimiento no tiene por qué continuar; ese ciclo lo vino a romper Jesucristo interponiéndose entre Dios y nuestro pecado. En Cristo, todas esas palabras pronunciadas para Israel en el libro Oseas se hacen hoy realidad en nosotras. No porque lo hayamos merecido, sino solo por Su gracia y misericordia.

Todos los días contamos con Él, quien a través de Su vida, sacrificio y resurrección, nos recuerda estas palabras:

v. 14: Yo hago todo para atraerte a mí a pesar de tu pecado: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

v. 15: Yo te devuelvo la seguridad, quito tu pena y te otorgo esperanza: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

v. 16: Yo olvido tu transgresión y te devuelvo tus derechos, sin reproches:– “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

v. 19: Yo soy recto, justo, mi amor no se acaba y tengo compasión de ti: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11).

v. 20: Yo soy fiel, no te voy a abandonar nunca:– “ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).

El novio perfecto nos hizo su propuesta de matrimonio en la cruz del calvario, y cuando le dijimos que sí, Él nos hizo sus esposas para siempre, sin acuerdos prenupciales. Somos Suyas de una vez y para siempre, con todos y cada uno de los beneficios que ofrece este Esposo perfecto.

Si sufrimos por la ausencia de un esposo o novio, o si lo tenemos, pero está muy lejos de ser perfecto, tenemos la certeza de que a pesar de nuestra imperfección, nuestro Esposo es perfecto.

¿Estás buscando esposo o novio? Déjate seducir por el Perfecto. Él está con brazos abiertos; ya te amó y te acompaña.

¿Tienes esposo o novio, pero estás insatisfecha por su imperfección? Aférrate al que sí es Perfecto. Él te sostiene, y te enseñará a amarlo y respetarlo.

2 thoughts on “El esposo (novio) perfecto”

  1. Alma Alfaro says:

    Gracias amiga querida por recordarnos de este esposo perfecto que tenemos!!!

  2. Carmen Pineiro says:

    Gracias por tan hermosa reflexión me ayudó mucho. Dios te bendiga mas


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