Removiendo barreras para ganar la carrera

El cristiano está llamado a perseverar en su vida espiritual no importa la persecución o las barreras que pueda enfrentar en el camino.  Cristo llamó a cada creyente a compartir su mensaje de salvación al mundo entero (Mateo 28:18-20). Para el cristiano, hay un camino que tomar para poder cumplir el mandato dado, y ese camino es Cristo. Caminando con Él, derrumbará las barreras que puedan impedir al cristiano a cumplir ese mandato.  La Palabra de Dios nos dice en Hebreos 12:1-2 (RVC): “Por lo tanto, también nosotros, que tenemos tan grande nube de testigos a nuestro alrededor, liberémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio, y se sentó a la derecha del trono de Dios”. ¿Cómo prepararse para liberarse del peso y el pecado? ¿Cómo correr con paciencia? ¿Cómo vivir en gozo? ¿Cómo seguir el ejemplo de aquellos testigos? La palabra de Dios nos guía:

  • Acepte la batalla antes de que comience. La Palabra de Dios indica que habrá batalla. Dice, “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Ayúdese en la batalla adorando a Dios, orando, alabándolo, y no entristezca al Espíritu Santo (Efesios 4:30).
  • Despójese de la culpabilidad del pecado. Confiese los pecados ocultos y limpie su alma (1 Juan 1:9; Salmo 51:10). Recuerde que, después que ha experimentado el perdón de Dios, puede correr la carrera sin que nadie pueda acusarla de nuevo.
  • Persevere y deje de quejarse. No se desanime mientras corre la carrera. Sea un buen soldado de Cristo Jesús. “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:3-4).
  • Deshágase del miedo al correr, no pierda la fe y no corra con la multitud (1 Pedro 4:4). Su carrera es única, y no todas las personas corren la carrera de la misma manera.
  • Enfóquese en la meta final: en su carrera y no en la ajena. Solamente corra con lo que necesita: sus ojos en Cristo (Hebreos 12:2), quien lo impulsa (Hechos 1:8; 2 Tim. 1:7) y corre a su lado (Mateo 28:20).
  • Olvide el pasado; los pecados cometidos y perdonados. No se preocupe por las carreras que no terminó. Siendo una criatura nueva, no es difícil comenzar de nuevo (2 Corintios 5:17). Quítese ese peso de encima. Cuando Dios perdona, lo hace para siempre: “Tan lejos como está el oriente del occidente, alejó de nosotros nuestras rebeliones (Salmos 103:12).
  • Disciplínese antes de que Dios, por amor, la discipline (Hebreos 12:5-8). El ocio, las excusas y la falta de obediencia nunca le ayudarán a correr la carrera adecuadamente.
  • Luche por terminar la carrera bien e ignore las dudas. “¿Acaso no saben ustedes que, aunque todos corren en el estadio, solamente uno se lleva el premio? Corran, pues, de tal manera que lo obtengan. Todos los que luchan, se abstienen de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible; pero nosotros, para recibir una corona incorruptible” (1 Corintios 9:24-25 RVC).
  • Olvide las críticas de parte de otros. No compare su carrera con la de otro ni busque la perfección; la suya es una carrera única. Recuerde las palabras del apóstol Pablo: “No es que ya lo haya alcanzado, ni que ya sea perfecto, sino que sigo adelante, por ver si logro alcanzar aquello para lo cual fui también alcanzado por Cristo Jesús” (Filipenses 3:12 RVC)
  • Observe la carrera de aquellos que ya la corrieron y dejaron un buen ejemplo, como la “ nube de testigos” en Hebreos 12:1. Esa nube se refiere a los grandes seguidores de Dios que perseveraron por años hasta que Dios los llevó donde Él había planeado (Hebreos 11:17-40). Aunque nadie es perfecto, hoy en día, hay testigos a los cuales se puede seguir: personas dedicadas a vivir una vida santa, de acuerdo a la Palabra de Dios, y personas que dan su vida por correr con Cristo.

Viva con gozo siguiendo a Cristo y recuerde lo que dice la palabra de Dios: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).


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